Búscame en paisajes al poniente

de tu vida o en la zozobra cruda de este dolor

búscame en el vértice

del cerebro que martilla

la rebelión de estos secretos desgarrados.

 

Soy esa cinta blanca atada a tu brazo,

soy quien guarda en su cuaderno la sombra

de aquel barco abandonado.


Sueño un nuevo viaje

a las espirales sublimes

de ese antiguo pueblo

de gentes silenciosas,

sueño el sol cayendo en el azul,

pero aquí estoy,

frente al espejo del silencio,

postrada en lo desconocido,

a la deriva,

atrincherada, como un caracol

encadenada al metal que silencia

tus versos esta noche feroz.

Guárdame en el rigor de tu memoria,

en tus viejos papeles,

en tus gaviotas sombrías,

concédeme la luz,

amén.

© Luisa García