Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y
morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta
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12 de marzo de 2009
Fallece la poetisa peruana Blanca Varela a los 82 años
La célebre poetisa deja tras de sí una memorable obra lírica reconocida universalmente
Lima. (EFE).- La célebre poetisa peruana Blanca Varela falleció a los 82 años de edad, dejando tras de sí una memorable obra lírica reconocida universalmente y condecorada con galardones como el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2007.
La poetisa peruana Blanca Varela, en una fotografía de archivo tomada en Madrid / Efe / Archivo / Paco Campos
El fallecimiento fue confirmado hoy a Efe desde su domicilio, pero las fuentes no proporcionaron más detalles sobre las causas de la muerte de la poetisa.
Varela, nacida en Lima en 1926, también había sido condecorada con el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el 2001 y fue la primera mujer que ganó el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca en 2006, dos de los más importantes de poesía en español.
Quienes la conocieron aseguran que "Varela nunca buscó premios ni reconocimientos" y destacan que "la Blanca literaria y la que preparaba un pisto era la misma persona", ya que "como escritora hacía muchas transfiguraciones de sucesos que le ocurrían en su vida cotidiana", según declaraciones del también poeta peruano Edgar O'Hara.
En declaraciones hechas en 2007, O'Hara aseguró que el Premio Reina Sofía 2007 "fue un acto de justicia" ante la trayectoria profesional de esta escritora.
Varela se inició en la poesía en la Universidad de San Marcos (Lima), donde ingresó en 1943 para estudiar Letras y Educación, trasladándose unos años más tarde a París.
En esa ciudad conoció a Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Michaux y Alberto Giacometti, y estuvo además en contacto con el círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia, según la agencia Andina.
Después de su larga temporada en París, Varela vivió en Florencia y luego en Washington, ciudades donde se dedicó a hacer traducciones y eventuales trabajos periodísticos.
En 1959 publicó su primer libro Este puerto existe, en 1963 Luz de día y en 1971 Valses y otras confesiones. Más tarde, en 1978, realizó su primera recopilación fundamental con su escritura Canto villano. Finalmente apareció su antología de 1949 a 1998 con el título Como Dios en la nada.

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