No conociste un pan hecho de cielo y amor.
las moscas
sembraban en tu cara su noche infectada
y la soledad
y el hambre
eran tus cadenas permanentes,
ya no podías caminar,
las proteínas ausentes llenaron de agujeros
tus piernas,
incapaces ahora de levantar tu lacerado cuerpo...
mientras el mundo
cantaba entre festines y mágicas luces
y se llenaban el corazón de balones y muslos,
tú,
pequeño fruto del amor torturado, agonizabas,
y el sol lanzaba sus brasas
sobre tu bella cabeza de niño muriente...
dueña del poder -la estupidez-
seguía almacenando metales, sedas, alhajas, manjares...
nadie pensaba en tu infortunio
ni en como estaban muriendo otros hermanos,
prisioneros de garras impuestas por lejanías
de panes y estrellas...
bajo una capa de insectos
tus hermosos ojos se apagaron...
eras ya un breve montón de huesos tristes, amargos...
en los salones de la indiferencia
las fieras continuaban su carnaval...
Jesús Espartero

3 comentarios
Jesús Espartero 22 feb 2009 | 01:40 AM
salmo pidiendo salud por una hija
con mis verbos haré castillos suspendidos en un suspiro,
cubriré de gemas
y esmeraldas los montes de la ternura,
poseeré la noche sacrosanta de las violetas,
me convertiré
en mendido del viento si otorgas a mi hija
la salus
y el brillo mágico de sus pupilas...
oh, noble universo,
gestor de todo destello y aves translúcidas,
dejo mi rcorazón
a un lado del camino
para que sea devorado por buitres y cernícalos
a cambio
de la sonrisa recuperada de ella,
que no tengo más alero
ni más dicha
de saberla contenta de vivir la vida
que tú mismo concedes...
Aquí mi cuerpo,
ya lacerado por quijarros y tormentas,
da tú el último latigazo
para que se una al polvo del sendero..
Dale penumbra a mis ojos, destroza los pilares
de este edificio doliente,
permite que la palidez se lleve
mi conjunto de horizontes y pequeños sueños...
devuelve a mi dulce
el color
y la luz de mis días y noches
olorosos a tranquilidad y dulzura.
Coge esta miserable existencia, abandónala
en la inmensidad de la nada,
pero a mi hija entrégale la alegría
de mañanas rosas, tibias, acogedoras...
Frente a los cielos inmensos
-brazos en cruz- suplico me concedas
la gracia
de tenerla contenta y sana
¡Alabadas sean las fuerzas gigantes de tu infinita verdad!
sea.
Jesús Espartero
nota: la hija recuperó su salud y alegría.
palabra-nocturna 22 feb 2009 | 01:43 AM
Siempre remeciéndonos hasta el infinito sus letras. Un abrazo
Jesús Espartero 22 feb 2009 | 05:51 PM
salmo para un espìritu agobiado
infinito universo, piedra multimatiz, sostenedor
de seres y cosas,
naturaleza exacta, perfecta. En ti ha de confiar
el desamparado,
víctima de malvadas sombras. al evocarte
se acabarán sus pesares,
le mostraréis el antiguo camino de la verdad y la justicia.
y los que le hiecieren mal caerán al abismo
y han de ser devorados por las fueras
que rugen en insomnes pozos de oscuridad...
bendido eres desde siempre, ajeno
al temor y al odio, por que nuestro universo, padre eterno,
fuente de agua firmamentada,
etérea sensación de pureza y caballos alados
pastando entre arreboles...
ah, tú, desventurado, llámale,
búscale en la tierra,
entre árboles y creaturas de cristal, él oirá tu plegaria,
te dará consuelo, aliviará tu carga.
Y sembrará tu senda
de perlas de agua con sabor a sueños dulces;
el mundo entero puede traicionarte, lanzarte cuchillos,
piedras y salivas pestilentes,
podrás estar ahora mismo cubierto de heridas, abandonado,
tristemente solo, mas el padre universo
vendrá a ti si tu lo llamas
con la mejor enerçía de tu espíritu, si tú crees
en su poder, en su exquisita bondad,
entonces vendrá,
derramará sobre tu cabeza su sangre blanca
y sentirás alivio, la esperanza
no será un potrillo cojo echado sobre espinas.
él te fortalecerá,
su energía es una bebida de cielos y montañas impecables.
y tú beberás.
y los monstruos que no te dejan dormir
ni vivir en paz,
en polvo se convertirán...
tus heridas serán dulcemente cicatrizadas,
habrá gozo en tu alma y pájaros dorados
trinando la felicidad de ser...
levántate
para que luminosas semillas germinen en ti,
llergará amor y tranquilidad a tu morada.
y has de caminar con las estrellas sobre tu cabeza,
tus manos se llenarán de capullos diáfabos...
así sea.
Jesús Espartero
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