Stonehenge se comenzó a construir en el año 2.300 antes de Cristo, de acuerdo con la datación más precisa hasta ahora, realizada tras excavar la base donde estuvieron colocadas algunas de las grandes piedras y analizar el material con carbono 14.
El resultado apunta a que el monumento se erigió tres siglos más tarde de lo que se creía. La datación pone fin a la discusión sobre el momento en el que las piedras azuladas traídas del sur de Gales, a
Para los profesores Tim Darvill y Geoff Wainwright, la existencia de un elevado número de restos humanos en tumbas próximas a Stonehenge, con heridas y muestras físicas de algunas enfermedades, indicaría la pretensión curatoria del monumento. El análisis de los dientes de quienes fueron enterrados indica que la mitad de ellos no eran de la zona, sino que habían peregrinado a Stonehenge. Esta teoría no se opone a otras hipótesis, que ven el círculo de piedras como lugar de adoración o calendario solar.

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