Entrevista con el autor irlandés Robert McLiam Wilson
Fue elegido por Granta en 2003 como uno de los mejores narradores de la década

"Todas las historias son historias de amor." Así comienza la conmovedora novela Eureka street (Tusquets), del notable escritor irlandés Robert McLiam Wilson, una de las más firmes promesas de la literatura británica contemporánea hecha realidad. Llegó a Buenos Aires para presentarse esta semana en el Malba, invitado por el British Council.

En 2003, el narrador nacido en la convulsionada Belfast hace 41 años fue seleccionado como uno de los mejores escritores de la década por la prestigiosa revista Granta , que ya consagró en décadas anteriores a nombres reconocibles en el olimpo de los elegidos: Rushdie, Kureishi, McEwan, Amis, Ishiguro...

Cuenta McLiam Wilson (que dice haber recuperado parte de su vida en París, donde reside desde hace un año y medio tras vivir una etapa muy triste en su vida por la ausencia de hijos) que ni alcanzó a saborear la elección de Granta en su momento, porque su vida se hallaba sumida en la confusión de las drogas.

Agradable, guapo y con un sentido del humor que honra en su narrativa, el escritor habló de Belfast como protagonista de Eureka street , sobre el modo en que la violencia política cambia la vida de la gente y de sus influencias literarias.

"Solía pensar que cuanto más lejos estaba de un lugar, mejor podía escribir sobre él. Sobre Belfast yo lo hice en una forma muy sentimental y romántica, pero también como una forma de condena. No creo que hubiera podido escribir Eureka Street fuera de Belfast, porque es una novela muy social, con formas muy típicas de hablar en los personajes, y era necesario llenarse de las cosas que la gente frecuentaba. Fui llevando un diario de la ciudad, hasta que me retiré al campo a darle forma. Allí nació Belfast como personaje, y dejó de ser una ciudad."

Como Manuel Rivas, McLiam Wilson advierte cierta resonancia de dura belleza en los sitios que fueron escenarios de matanzas. "En relación con Belfast, fue una forma de reacción para responder a lo que se proyectaba en la TV. Belfast ha sido muy filmada, pero yo sentía que no se filmaba lo que yo veía. Nunca voy a olvidar a un grupo de turistas norteamericanos y japoneses que registraban un disturbio en el que unos chicos tiraban piedras a los soldados. Un fotógrafo con look de veterano corresponsal de guerra fotografiaba el hecho bélico, pero a pocos metros los turistas veían el hecho como puro entretenimiento. Belfast es hermosa, aunque se trata de una ciudad fea, industrial, pobre y de clima terrible. La echo de menos ahora que vivo en París, que me ha devuelto parte de mi vida."

El narrador tuvo que vivir la violencia desde niño. Vio asesinatos y padeció los bombardeos sobre su ciudad. "Es un miedo que repercute en el físico."

Dice el escritor que la violencia en Irlanda del Norte ha sido comparada con la Argentina. Pero acá la dictadura operó con un miedo diferente fundado en el terrorismo de Estado. En Irlanda, el toque de queda es algo muy poderoso y provoca un miedo que proviene de la niñez

McLiam Wilson se define como un escritor visual. "Creo que mi vista funciona, confío en ese sentido. Para mí relatar lo que veo es algo muy simple. Soy bastante tonto, no sé mucho de nada. Si escribo lo que veo, soy sincero. Y muchos de los escritores que me gustan hacen lo mismo. Pero aun así, memoria e imaginación tienen un rol. Y también es cierto que uno escribe sobre lo que lee. Uno siempre es más lector que escritor. Porque he leído miles de libros, pero sólo he escrito cuatro. Todos esos libros se agolpan en mi mente cuando escribo. Es una sensación muy linda, como si estuvieras en un club".

Dice que fue Dickens el autor que le enseñó a leer y le transmitió la lengua inglesa. "Adoro a Dickens tanto que he leído todas las novelas del siglo XIX a las que le pude echar mano. Luego pasé a los escritores franceses y después a los rusos del siglo XIX. Eran una obsesión para mí. Cuando pasé a la novela moderna, me llevó mucho tiempo habituarme. Me acuerdo de que con Kafka sentí deseos de matarme. Quien me ayudó a superarlo fue Salman Rushdie, que es un genio maravilloso."

Pero también leyó a "los más importantes autores hispanoamericanos. Borges, por ejemplo, está muy bien traducido. La novela mas importante del mundo está escrita en español. Y se mantuvo viva gracias a los ingleses durante más de cien años. El Quijote es completamente dominante en la narrativa moderna.

Susana Reinoso
De la Redaccion de LA NACION