Fibra de vidrio y silicona que parecen carne y hueso. Figuras que desde las alturas observan, perturban y maravillan a los visitantes del Museo Nacional de Canadá gracias a la exposición de Ron Mueck. Para el artista australiano, trabajar a gran escala es una obsesión. Como hijo de un matrimonio de fabricantes de juguetes, partió de niño modelando figuras humanas. Hoy ha llevado al extremo su fijación con los detalles, por ejemplo, en su escultura Dead Dad (1996), al recrear en tamaño natural a su padre muerto. La hiperrealidad de su técnica permite no sólo observar venas, arrugas y expresiones, sino signos de alegría, dolor o tristeza.

Arriba: Según la crítica, el retrato más perfecto de la soledad.

Sesión de trabajo a gran escala.